El astronauta estadounidense Jonny Kim, junto a sus colegas rusos Sergey Ryzhikov y Alexey Zubritsky, experimentaron nuevamente la fuerza de la gravedad terrestre este martes, tras el exitoso aterrizaje de su cápsula en la remota región de Dzhezkazgan, Kazajistán.
El retorno se produjo el 9 de diciembre, apenas un día después de desacoplarse de la Estación Espacial Internacional, estructura que ha mantenido presencia humana ininterrumpida por más de 25 años. La misión, que se expandió por ocho meses, no solo sirvió para mantener la operatividad de la estación, sino que funcionó como banco de pruebas para tecnologías de exploración profunda.
Entre los hitos científicos de esta expedición destaca el desarrollo de asistencia robótica y el análisis de tejidos biológicos impresos en el espacio. Estos datos son insumos críticos para la NASA y Roscosmos en su carrera por establecer bases permanentes fuera de la órbita baja terrestre. Ahora, los tripulantes serán sometidos a las revisiones médicas estándar para evaluar los efectos de la ingravidez prolongada en sus organismos.
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