Santiago de Chile.- El candidato conservador José Antonio Kast consolidó este domingo una victoria decisiva en la segunda vuelta electoral de Chile. Según el conteo oficial del Servicio Electoral (Servel), al 83% del escrutinio, el abanderado del Partido Republicano obtiene el 58,61% de los votos, frente al 41,39% de su contendora, la exministra Jeannette Jara.
Este resultado confirma el viraje político de la nación sudamericana, entregando a Kast el mandato para gobernar desde el 11 de marzo de 2026 hasta el 2030. Se trata del tercer intento del abogado por llegar al Palacio de La Moneda, logrando capitalizar el descontento ciudadano tras cuatro años de administración de Gabriel Boric.
Seguridad y migración: los ejes del triunfo
La campaña de Kast se fundamentó en un discurso de «orden y seguridad», respondiendo a la principal preocupación del electorado. Según sondeos recientes de Ipsos, el 63% de los chilenos identifica la delincuencia como el problema más grave del país, exacerbado por la aparición de nuevas tipologías delictivas como el sicariato y la extorsión, vinculadas a bandas transnacionales.
El presidente electo ha prometido medidas drásticas, incluyendo la deportación de aproximadamente 340.000 migrantes en situación irregular y el fortalecimiento de las fuerzas del orden, bajo la premisa de que Chile requiere recuperar su estabilidad para retomar la senda del crecimiento económico.
La derrota del oficialismo
Jeannette Jara (51), abanderada de la coalición de izquierda y exministra del Trabajo —reconocida por implementar la jornada laboral de 40 horas—, no logró movilizar a la base electoral necesaria para dar continuidad al proyecto progresista. Pese a sus propuestas de aumento del sueldo mínimo y mejora de pensiones, el voto castigo a la gestión actual y el estancamiento del proceso constitucional pesaron más en las urnas.
Un país polarizado
La jornada electoral evidenció la profunda división social en Chile. En los comandos de campaña, las reacciones fueron dispares. «El país venía en decadencia. Tenemos confianza que con este candidato las cosas van a mejorar», declaró Ricardo Neves, simpatizante republicano.
En la vereda opuesta, sectores de la oposición manifestaron su preocupación por el perfil ultraconservador del nuevo mandatario. «Voté por Jara porque Kast me parece un Pinochet sin uniforme», señaló Cecilia Mora, una jubilada que teme el recorte de beneficios sociales.
Desafíos inmediatos
Kast asumirá el mando de un país que, si bien sigue siendo uno de los más seguros de la región, enfrenta una crisis de percepción de inseguridad y una economía que demanda reactivación. En sus primeras declaraciones tras emitir su voto en Paine, el líder republicano intentó moderar su discurso, asegurando que su administración buscará la unidad: «Quien gane va a tener que ser presidente de todos los chilenos».
Leer más:
- Chile aprueba ley que prohibirá el uso de celulares en colegios a partir de 2026
- De vuelta a la gravedad: Jonny Kim y cosmonautas rusos cierran un ciclo de 245 días en el espacio


