El Ministerio de Exteriores de China emitió este domingo una enérgica condena tras la captura y traslado a Estados Unidos de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores. A través de un comunicado oficial, Pekín calificó la operación liderada por la administración de Donald Trump como una «aprehensión forzosa» que vulnera frontalmente la soberanía de Venezuela, los principios de la Carta de las Naciones Unidas y las normas básicas del derecho internacional.
Más allá de la retórica diplomática que exige una «solución negociada» y garantías para la integridad física de los detenidos, la postura de China revela una profunda alarma por el colapso de sus intereses estratégicos en la región. Mientras Maduro pasaba su primera noche en el Metropolitan Detention Center de Brooklyn y Delcy Rodríguez asumía la jefatura interina en Caracas, en las cancillerías globales se analiza el verdadero trasfondo: la guerra por la hegemonía monetaria.
El fin del experimento del «Petroyuán»
Para Pekín, Venezuela representaba mucho más que un aliado político; era el laboratorio principal para la desdolarización del comercio energético. Desde 2024, China había consolidado un esquema donde el 80% del crudo venezolano era liquidado en renminbi (yuanes) o mediante activos digitales, utilizando instituciones financieras propias para evadir el sistema de vigilancia de Washington.
Esta estructura financiera, que alcanzó su pico en 2025, permitía a China asegurar su suministro energético mientras debilitaba la centralidad del dólar. La intervención militar y judicial de Estados Unidos es interpretada por analistas como un golpe directo de la administración Trump para frenar el avance del «petroyuán» y restaurar el dominio del petrodólar, cuya erosión amenaza con disparar el costo de vida y la inestabilidad económica dentro de la propia Unión.
Un precedente peligroso para la soberanía
El gigante asiático, bajo el liderazgo de Xi Jinping, ha reiterado que no aceptará acciones que socaven gobiernos establecidos, defendiendo el principio de no injerencia. Sin embargo, la captura de Maduro coloca a China en una encrucijada: limitar su respuesta a comunicados diplomáticos o escalar la presión económica ante lo que consideran un empoderamiento imperial sin precedentes por parte de la Casa Blanca.
Por el momento, Pekín se ha limitado a emitir alertas consulares y exigir el cese de hostilidades, pero el mercado financiero global permanece en vilo ante posibles represalias que afecten el equilibrio del comercio de hidrocarburos y la estabilidad de las divisas internacionales.
Leer más:
- El derecho internacional en jaque: El mundo se fractura tras la captura de Maduro
- Francisco Belaúnde: «EEUU carece de la capacidad militar para una ocupación total en Venezuela»
Para compartir este artículo, pueden utilizar los siguientes hashtag: Geopolítica #China #EEUU #Venezuela #Petrodólar #NicolásMaduro #DonaldTrump #EconomíaGlobal #RelacionesInternacionales


