El mercado laboral peruano muestra signos de dinamismo para el 2026, aunque marcado por una fuerte estacionalidad y persistentes desafíos estructurales. Según la Encuesta de Demanda Ocupacional (EDO) presentada por el Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo (MTPE), el sector privado formal proyecta realizar más de 425,000 nuevas contrataciones el próximo año. Sin embargo, un desglose de las cifras revela que la «calidad» de estas plazas sigue siendo la gran asignatura pendiente.
Si bien el ministro Óscar Fernández calificó los resultados como un «mensaje de confianza», el reporte evidencia que solo el 21% de los puestos ofertados serán permanentes. El 79% restante —casi 8 de cada 10 empleos— corresponde a trabajos estacionales o temporales, impulsados mayoritariamente por las campañas de la agroexportación en la costa peruana.
Centralismo y precariedad
La encuesta, aplicada a cerca de 9,800 empresas, confirma que la reactivación del empleo no es homogénea territorialmente. Casi el 80% de la demanda laboral se concentra en Lima Metropolitana y las regiones costeras (Ica, Lambayeque, Piura y La Libertad), dejando rezagadas a las economías de la sierra y selva, donde la formalidad avanza a un ritmo mucho más lento.
En cuanto a los perfiles fijos, la demanda se centra en servicios de protección y atención al cliente, sectores intensivos en mano de obra pero tradicionalmente asociados a rangos salariales medios-bajos, a diferencia de los perfiles técnicos industriales que impulsan la productividad agregada.
La paradoja del talento: Hay vacantes, pero no perfiles
Más allá del volumen de contratación, la EDO 2026 expone una crisis de empleabilidad latente: el 70% de las empresas reporta dificultades para cubrir sus vacantes. No faltan postulantes, faltan competencias.
El sector privado señala carencias críticas tanto en habilidades técnicas (manejo de data, robótica e Inteligencia Artificial) como en habilidades blandas. Este desajuste entre la oferta académica y la realidad productiva obliga a repensar el rol de la educación técnica.
El mercado exige cada vez más competencias específicas:
- Idiomas: Se requerirá inglés para 35,000 puestos, pero también crece la demanda de quechua (más de 2,000 vacantes) y chino mandarín (1,700), reflejando la diversificación de los socios comerciales y el enfoque territorial.
- Empleo verde: Se proyectan 72,000 «empleos verdes», alineados con estándares ambientales internacionales, un nicho que promete crecimiento sostenido.
Inclusión y retos pendientes
El informe destaca una proyección de 12,237 vacantes destinadas a personas con discapacidad. Aunque es un avance en términos de inclusión, la cifra representa apenas el 2.8% del total de la demanda proyectada, lo que sugiere que las políticas de cuotas e incentivos aún tienen un largo camino por recorrer para ser verdaderamente representativas.
Expertos de la OIT y el BID, presentes en la presentación, coincidieron en que el desafío para el 2026 no es solo «generar número», sino articular una formación dual efectiva. Sin una fuerza laboral que domine las nuevas tecnologías y una descentralización real de la inversión, el Perú corre el riesgo de mantener un mercado laboral de dos velocidades: uno pequeño, moderno y formal, y otro masivo, temporal y de baja especialización.
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