Parece increíble, pero antes de 1970, Lima vivía divorciada de su océano. Si querías playa, solo tenías dos opciones: irte hasta La Punta (Callao) o bajar a La Herradura (Chorrillos). Todo lo demás era un acantilado inaccesible y un mar bravo golpeando las rocas.
El día que todo cambió: 15 de diciembre de 1970
Ayer se cumplieron 55 años del momento cumbre. Bajo la visión del alcalde Ernesto Aramburú Menchaca (y un sueño antiguo del presidente Leguía), se inauguró oficialmente el circuito que domó el litoral.
Ingeniería pura: Playas hechas a mano
Lo más impactante de esta historia es cómo se hizo. Las playas donde hoy tomas sol (Makaha, Redondo, La Pampilla) no eran naturales. Se formaron artificialmente usando toneladas de material extraído de las excavaciones de la Vía Expresa (Zanjón) y colocando espigones de piedra para frenar la furia de las olas.
De paseos a negocios
Lo que empezó como una vía de conexión rápida entre Chorrillos y Callao, se convirtió en el pulmón turístico y económico de la ciudad. Restaurantes, clubes y surfistas tomaron un espacio que antes era tierra de nadie.
Hoy, pese a los desafíos de los derrumbes, la Costa Verde es la prueba viviente de cómo la ingeniería transformó para siempre la identidad de los limeños.
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