Al cumplir 60 años de vida institucional, la Derrama Magisterial (DM) se ha consolidado como uno de los conglomerados financieros más importantes del país gestionados por un gremio sindical. Según cifras reveladas por su directorio, la entidad administra actualmente un patrimonio superior a los S/ 3,000 millones, una cifra que la posiciona como un actor de peso en el mercado de capitales peruano, pero que también la mantiene bajo el escrutinio político.
Olga Morán Araujo, presidenta del Directorio, confirmó que la institución cuenta con más de 240,000 afiliados y que, durante el último ejercicio, desembolsó S/ 200 millones en beneficios por retiro (cese). Sin embargo, el futuro de la entidad parece depender de una agresiva estrategia de expansión de su base de cotizantes.
El plan 2026: Romper el techo de afiliados
El modelo de negocio de la DM, reflotado por el Sindicato Unitario de Trabajadores en la Educación del Perú (Sutep) en 1984, se ha sustentado tradicionalmente en los aportes de los maestros nombrados del sector público. No obstante, la dirección de la entidad ha puesto la mira en un cambio estructural para el 2026: la modificación de sus estatutos.
El objetivo es obtener la aprobación del Ministerio de Educación (Minedu) para permitir la afiliación de tres nuevos segmentos:
- Docentes contratados (que representan una porción significativa y fluctuante del magisterio).
- Maestros del sector privado.
- Docentes jubilados (continuidad de aportes).
«Es una necesidad que no ha sido cubierta por el Estado», argumentó Morán. Analistas del sector observan que esta maniobra permitiría a la Derrama inyectar liquidez fresca y contrarrestar la reducción natural de la nómina de nombrados, asegurando la sostenibilidad del fondo a largo plazo.
Diversificación del portafolio
A diferencia de otros fondos previsionales, la Derrama ha optado por una gestión directa de activos en sectores de la economía real. Su portafolio incluye la cadena de Librerías Crisol, una red de nueve hoteles (DM Hoteles) y divisiones de créditos y vivienda. Esta diversificación busca blindar el patrimonio frente a la volatilidad financiera, aunque expone a la entidad a los riesgos operativos de sectores como el turismo y el retail.
Contexto gremial
La gestión de la Derrama Magisterial ha sido históricamente un punto de fricción entre las distintas facciones del sindicalismo magisterial. Mientras la administración actual defiende su eficiencia y los resultados financieros, opositores políticos han cuestionado la hegemonía del Sutep en el directorio.
En medio de este debate, la institución mantiene sus actividades de fidelización y «soft power», como el Premio Nacional Horacio Cevallos Gámez, que en su reciente edición 32º convocó más de 1,400 trabajos de investigación, reafirmando la presencia de la marca Derrama en la comunidad educativa más allá de lo financiero.
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