¡Se acabó! Lo que muchos temían se consumó este pasado 16 de diciembre, cuando el colegio Don Bosco del Callao cerró sus puertas de manera definitiva. Entre lágrimas de alumnos y la impotencia de exalumnos, la emblemática institución chalaca puso candado a sus aulas tras más de un siglo formando generaciones, dejando un vacío que parece imposible de llenar en el corazón del puerto.
Aunque la versión oficial de la Congregación Salesiana y autoridades educativas apunta a la inseguridad de la zona y una baja en la matrícula como los verdugos del colegio, la comunidad no está del todo convencida. Mientras los padres lamentan tener que buscar nuevas vacantes de emergencia, en las calles del Callao el murmullo es otro.
¿Educación o negocio?
Más allá de las cifras de alumnos, ha cobrado fuerza la teoría de que tras este cierre no solo habría factores sociales, sino un ambicioso trasfondo inmobiliario. ¿Es posible que un terreno tan vasto y estratégico haya pesado más que 125 años de valores salesianos? Por ahora, la congregación asegura que solo se retira el servicio educativo y que la parroquia seguirá en pie, pero la duda ya está sembrada: ¿veremos pronto edificios donde antes hubo aulas? Solo el tiempo dirá la verdadera razón detrás de este adiós.

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