Ni para llenar formularios. El partido de Keiko Fujimori ha demostrado que la improvisación y el desprecio por las reglas son su verdadera marca de fábrica. El Jurado Especial Electoral (JEE) de Lima ha propinado un duro golpe a las pretensiones de Fuerza Popular al declarar inadmisible su lista de candidatos a la Cámara de Diputados para el 2026, dejando al descubierto un festín de irregularidades que van desde la incapacidad administrativa hasta sospechosos ocultamientos de información.
Candidatos bajo la sombra: ¿Qué esconden?
Lo que el fujimorismo intenta vender como «errores de forma» es, en realidad, una radiografía de la falta de transparencia. El JEE detectó que sus candidatos no pueden —o no quieren— explicar de qué viven o qué poseen:
- Luis Otoya Trelles «olvidó» declarar las acciones de su empresa.
- Miguel Arcaya Saldaña pretende engañar a la autoridad declarando «cero ingresos» a pesar de haber trabajado en el sector privado.
- Marco Urbina Ramos, actual trabajador del Congreso, presenta un desbalance injustificable entre sus ingresos y su experiencia laboral.
¿Cómo pretenden fiscalizar el dinero público quienes ni siquiera pueden transparentar sus propias billeteras?
La prepotencia como norma
El caso de Rosangella Barbarán es el epítome de la soberbia fujimorista. La actual congresista, junto a una red de trabajadores parlamentarios (Mendoza, Balabarca, Pariona, Baldeón), pretendió postular sin presentar su licencia sin goce de haber. Para Fuerza Popular, las leyes que rigen para todos los ciudadanos parecen ser simples sugerencias que ellos pueden ignorar desde sus cómodos curules.
Un partido a la deriva
El desorden es tal que el excandidato a la alcaldía de Lima, Diethell Columbus, ni siquiera presentó su declaración jurada, mientras que otra candidata, Bélica Bravo, ¡ni siquiera adjuntó su DNI! A esto se suma el caos internacional: el partido fue incapaz de presentar las actas de elecciones primarias para sus candidatos en el extranjero, vulnerando la democracia interna que tanto pregonan.
Fuerza Popular ha demostrado que no es una organización seria, sino una maquinaria de parches y apelaciones de último minuto. Si no pueden gestionar correctamente una lista de inscripción, ¿con qué autoridad moral pretenden dirigir los destinos del Perú? La inadmisibilidad del JEE no es un trámite, es el reflejo de un partido que se cree por encima de la ley y que hoy choca frontalmente con la realidad de su propia decadencia.
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